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Gestión de efectivo

¿Cuánto fondo de emergencia necesitas realmente?

La regla de 3 a 6 meses es un consejo vago. Así se calcula el número correcto para tu vida real — según tu trabajo, tu cobertura médica y las cosas que podrían salir mal.

¿Cuánto fondo de emergencia necesitas realmente? article illustration: La regla de 3 a 6 meses es un consejo vago. Así se calcula el número correcto para tu vida real — según tu trabajo, tu cobertura médica y las cosas que podrían salir mal.

La regla de 3 a 6 meses” no sirve para nada

La has es­cu­cha­do mil veces: ahorra entre tres y seis meses de gastos. Genial. Pero tres meses es pe­li­gro­sa­men­te poco si eres free­lan­ce en un nicho es­pe­cia­li­za­do, y seis meses es pro­ba­ble­men­te exa­ge­ra­do si tú y tu pareja tra­ba­jan en em­pleos es­ta­bles con con­tra­to fijo.

La res­pues­ta real de­pen­de de tu vida. ¿Qué tan es­ta­ble es tu in­gre­so? ¿Qué cubre real­men­te tu seguro médico? ¿Eres pro­pie­ta­rio de una casa con ins­ta­la­cio­nes viejas, o al­qui­las y tu casero se en­car­ga de las re­pa­ra­cio­nes?

El fondo de emer­gen­cia co­rrec­to no es un número re­don­do sacado de un blog. Es la can­ti­dad de meses que ne­ce­si­ta­rías para re­cu­pe­rar­te del peor es­ce­na­rio rea­lis­ta que podría pa­sar­te.

— La verdad abu­rri­da

La idea es sen­ci­lla: cal­cu­la el peor de los tres es­ce­na­rios y usa ese número como ob­je­ti­vo.

Cuando lo pien­sas así, las cuen­tas se vuel­ven sor­pren­den­te­men­te es­pe­cíficas, y dejas de dudar si tienes suficien­te.”

Tres es­ce­na­rios que di­men­sio­nan tu fondo

En lugar de adi­vi­nar, tra­ba­ja con estos tres es­ce­na­rios usando nú­me­ros reales. Tu fondo debe cubrir el que sea más grande.

Pér­di­da de empleo. ¿Cuánto tar­da­rías real­men­te en en­con­trar un tra­ba­jo com­pa­ra­ble? Sé ho­nes­to. Si tra­ba­jas en tech en una ciudad grande, quizás 3 – 4 meses. Si eres bió­lo­go marino en una ciudad sin costa, quizás 8 – 12. Mul­ti­pli­ca tus gastos men­sua­les esen­cia­les (al­qui­ler, comida, se­gu­ros, pagos mí­ni­mos de deudas) por esa cifra y suma un mes de col­chón.

Emer­gen­cia médica. Busca el máximo de gastos de tu bol­si­llo en tu plan de salud. Ese es tu peor es­ce­na­rio médico en un año. Ahora suma 2 – 3 meses de gastos con in­gre­so re­du­ci­do en caso de que ne­ce­si­tes tiempo de re­cu­pe­ra­ción.

Re­pa­ra­ción o re­em­pla­zo grande. Pro­pie­ta­rios: ¿qué es lo más caro que podría rom­per­se? (Pista: suele ser el techo o la ca­le­fac­ción/aire acon­di­cio­na­do.) In­qui­li­nos: piensa en la trans­mi­sión del coche o una mu­dan­za ines­pe­ra­da. Cal­cu­la un número apro­xi­ma­do.

Tu ob­je­ti­vo = el mayor de los tres. No el pro­me­dio: el máximo. Si la pér­di­da de empleo ne­ce­si­ta 18.000 €, la emer­gen­cia médica 12.000 € y un techo nuevo 15.000 €, tu ob­je­ti­vo son 18.000 €. Listo. Se acabó el entre tres y seis meses.”

Dónde guar­dar el dinero (y dónde no)

Tu fondo de emer­gen­cia tiene un solo tra­ba­jo: estar ahí cuando lo ne­ce­si­tes. Eso sig­nifica que debe ser lí­qui­do (ac­ce­si­ble en 1 – 2 días), seguro (sin riesgo de mer­ca­do) y abu­rri­do.

3 – 4% Cuenta de ahorro re­mu­ne­ra­da
1 – 2 días Tiempo de acceso típico
FGD Ga­ran­ti­za­do hasta 100.000 €
~600 €/año Coste de se­gu­ri­dad sobre 20.000 €

Sí, per­de­rás” ren­ta­bi­li­dad del mer­ca­do por tener 20.000 € en una cuenta de ahorro. Esa ren­ta­bi­li­dad per­di­da” suele ser unos pocos cien­tos de euros al año. Ese es el coste de saber que puedes cubrir una crisis sin vender in­ver­sio­nes en el peor mo­men­to po­si­ble.

  • Cuenta de ahorro re­mu­ne­ra­da: la opción por de­fec­to. Ga­ran­ti­za­da, acceso rápido, ren­ta­bi­li­dad de­cen­te.
  • Fondo mo­ne­ta­rio: ren­ta­bi­li­dad li­ge­ra­men­te mejor, muy lí­qui­do, pero sin ga­ran­tía de de­pó­si­to.
  • Ro­tun­da­men­te no: De­pó­si­tos a plazo con pe­na­li­za­cio­nes, cuen­tas de in­ver­sión con riesgo de mer­ca­do, ni líneas de cré­di­to que los bancos pueden con­ge­lar justo cuando más las ne­ce­si­tas.

Re­ví­sa­lo una vez al año

Tu ob­je­ti­vo de fondo de emer­gen­cia no es algo que cal­cu­las una vez y te ol­vi­das. ¿Nuevo tra­ba­jo? ¿Un hijo? ¿Has com­pra­do casa? Cada uno de esos cam­bios modifica tu perfil de riesgo.

Una vez al año, quizás cuando haces la de­cla­ra­ción de la renta, revisa los tres es­ce­na­rios de arriba. Si tu ob­je­ti­vo subió y tu fondo no, ya sabes dónde di­ri­gir los aho­rros de los pró­xi­mos meses. Si tu ob­je­ti­vo bajó (por ejem­plo, pa­sas­te de un in­gre­so a dos), puedes re­di­ri­gir el ex­ce­den­te a in­ver­sio­nes o a pagar deuda.

Si­guien­te paso Una vez que tu red de se­gu­ri­dad es sólida, así es como plan­tear­te el pa­no­ra­ma ge­ne­ral — cons­truir hacia la in­de­pen­den­cia finan­cie­ra.
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