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Gestión de deuda

Estrategias de pago de préstamos estudiantiles

Avalancha, bola de nieve, refinanciación, condonación — cada estrategia gana en una situación diferente. Así determinas cuál te ahorra más dinero y tiempo según tus números reales.

Estrategias de pago de préstamos estudiantiles article illustration: Avalancha, bola de nieve, refinanciación, condonación — cada estrategia gana en una situación diferente. Así determinas cuál te ahorra más dinero y tiempo según tus números reales.

La es­tra­te­gia co­rrec­ta” de­pen­de de ti, no de in­ter­net

En in­ter­net todo el mundo tiene una opi­nión fuerte sobre cómo pagar prés­ta­mos es­tu­dian­ti­les. Los aman­tes de las mates dicen ava­lan­cha. Los de psi­co­lo­gía del com­por­ta­mien­to dicen bola de nieve. La co­mu­ni­dad FIRE dice que metas hasta el último cén­ti­mo. Y todos tienen razón — para per­so­nas di­fe­ren­tes.

Alguien con 40.000 € en prés­ta­mos al 5% y un sa­la­rio de 60.000 € está en una po­si­ción com­ple­ta­men­te dis­tin­ta a al­guien con 200.000 € al 7% que tra­ba­ja en una ONG. La es­tra­te­gia que le ahorra al pri­me­ro 3.000 € podría cos­tar­le al se­gun­do 50.000 € en con­do­na­ción per­di­da. Tu com­bi­na­ción es­pe­cífica de saldos, tipos, tra­yec­to­ria de in­gre­sos y ca­rre­ra pro­fe­sio­nal es lo único que de­ter­mi­na la res­pues­ta co­rrec­ta.

Las cuatro es­tra­te­gias, sin el hype

Ava­lan­cha. Paga el mínimo en todos los prés­ta­mos y des­ti­na todo el dinero extra al que tiene el tipo de in­te­rés más alto. Mi­ni­mi­za los in­tere­ses to­ta­les pa­ga­dos — es la opción ma­te­má­ti­ca­men­te óptima. La pega: si tu prés­ta­mo con mayor tipo tam­bién tiene el saldo más grande, puede pa­re­cer que no avan­zas du­ran­te meses.

Bola de nieve. Li­qui­da pri­me­ro el saldo más pe­que­ño, sin im­por­tar el tipo de in­te­rés. Pa­ga­rás más in­tere­ses en total, pero la sa­tis­fac­ción de eli­mi­nar un prés­ta­mo entero — y re­di­ri­gir ese pago — man­tie­ne a mucha gente en marcha que habría aban­do­na­do con ava­lan­cha.

Refinan­cia­ción. Con­so­li­da varios prés­ta­mos en uno nuevo a un tipo más bajo. Puede aho­rrar dinero real, pero si refinan­cias prés­ta­mos pú­bli­cos en un prés­ta­mo pri­va­do, pier­des per­ma­nen­te­men­te planes de pago vin­cu­la­dos a in­gre­sos, apla­za­mien­tos y ele­gi­bi­li­dad para con­do­na­ción. Esa ope­ra­ción es irre­ver­si­ble.

Con­do­na­ción por ser­vi­cio pú­bli­co (PSLF). Haz 120 pagos men­sua­les cua­lifica­dos mien­tras tra­ba­jas para un em­plea­dor cua­lificado (go­bierno, ONG) y el saldo res­tan­te se con­do­na. Las cuen­tas son es­pec­ta­cu­la­res para quie­nes tienen saldos altos e in­gre­sos re­la­ti­va­men­te mo­des­tos, pero ne­ce­si­tas 10 años de empleo cua­lificado.

Cómo fun­cio­nan los in­tere­ses

Cada mes, los in­tere­ses se cal­cu­lan sobre el saldo pen­dien­te. Con un prés­ta­mo de 40.000 € al 6%, eso son unos 200 € al mes solo en in­tere­ses. Todo lo que pagues por encima de esa cifra reduce el ca­pi­tal.

La vida no se para mien­tras pagas tus prés­ta­mos

La ma­yo­ría de las cal­cu­la­do­ras de prés­ta­mos asumen que tus in­gre­sos y gastos se man­tie­nen planos du­ran­te los pró­xi­mos 10 años. Eso es ficción. Pro­ba­ble­men­te vas a tener subidas de sueldo, cam­biar de tra­ba­jo, mu­dar­te de ciudad, quizás ca­sar­te o tener hijos. Cada uno de esos even­tos cambia las cuen­tas.

El en­fo­que más in­te­li­gen­te: pla­nifica para los even­tos que puedes an­ti­ci­par. ¿Es­pe­ras una subida de 10.000 € en el Año 2? Po­drías des­ti­nar el 80% del au­men­to neto a los prés­ta­mos y re­cor­tar meses. ¿Estás con­si­de­ran­do pasar del sector pri­va­do al pú­bli­co? Cal­cu­la las cuen­tas de la con­do­na­ción antes de cam­biar. A veces el beneficio de la con­do­na­ción com­pen­sa un sa­la­rio menor.

¿De­be­rías refinan­ciar? Eje­cu­ta dos es­ce­na­rios pri­me­ro

La refinan­cia­ción es ten­ta­do­ra cuando los tipos pri­va­dos bajan por debajo de tus tipos pú­bli­cos. Pero es una puerta de un solo sen­ti­do: una vez que tus prés­ta­mos pú­bli­cos se con­vier­ten en un prés­ta­mo pri­va­do, no hay vuelta atrás.

Antes de refinan­ciar, eje­cu­ta dos es­ce­na­rios pa­ra­le­los:

  • Es­ce­na­rio A: Refinan­cia al tipo más bajo. Cal­cu­la los in­tere­ses to­ta­les pa­ga­dos y la fecha de li­qui­da­ción.
  • Es­ce­na­rio B: Mantén los prés­ta­mos pú­bli­cos y haz el mismo pago total (in­clu­yen­do lo que te aho­rra­rías con la refinan­cia­ción). Cal­cu­la in­tere­ses to­ta­les y fecha de li­qui­da­ción.

Compara el ahorro en in­tere­ses con el valor de las pro­tec­cio­nes pú­bli­cas. Pre­gún­ta­te: Si per­die­ra el tra­ba­jo du­ran­te 6 meses, ¿cuán­tos pagos de 0 € vin­cu­la­dos a in­gre­sos ne­ce­si­ta­ría antes de que el camino pú­bli­co al­can­ce el equi­li­brio?” Si la res­pues­ta es menos de 6 meses, la refinan­cia­ción pro­ba­ble­men­te no com­pen­sa el riesgo.

  • Refinan­cia si: Tu ca­rre­ra es es­ta­ble, tu fondo de emer­gen­cia es sólido, no vas a ne­ce­si­tar planes vin­cu­la­dos a in­gre­sos, y el ahorro en tipo es sus­tan­cial (1%+).
  • Mantén los pú­bli­cos si: Te in­tere­sa la con­do­na­ción, tu se­gu­ri­dad la­bo­ral es in­cier­ta, o el ahorro en in­tere­ses es mo­des­to.

El ahorro en in­tere­ses de la refinan­cia­ción es real. Las pro­tec­cio­nes que pier­des tam­bién. No dejes que un número más bajo en un com­pa­ra­dor de tipos tome la de­ci­sión por ti. Eje­cu­ta tam­bién el peor es­ce­na­rio.

Antes de ir a por todas No des­ti­nes cada euro a los prés­ta­mos sin tener red de se­gu­ri­dad. Así cal­cu­las la tuya. Des­pués de los prés­ta­mos Una vez libre de deuda, así re­di­ri­ges ese flujo de caja hacia la in­de­pen­den­cia finan­cie­ra.
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