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Vivienda

Alquilar vs. comprar: un marco de decisión que no te miente

Alquilar no es tirar el dinero. Comprar no es riqueza automática. La mejor opción depende de tu horizonte temporal, los precios locales, el coste de oportunidad, el mantenimiento, los impuestos y el coste de mudarte.

Alquilar vs. comprar: un marco de decisión que no te miente article illustration: Alquilar no es tirar el dinero. Comprar no es riqueza automática. La mejor opción depende de tu horizonte temporal, los precios locales, el coste de oportunidad, el mantenimiento, los impuestos y el coste de mudarte.

Un pres­ta­mis­ta puede hacer que com­prar una casa pa­rez­ca muy simple con un solo número.

Pagas 2.200 € de al­qui­ler. Una cal­cu­la­do­ra de hi­po­te­ca dice que una vi­vien­da si­mi­lar cos­ta­ría 1.900 €. La com­pa­ra­ción parece ce­rra­da antes de ver el in­for­me de la cu­bier­ta, el pre­su­pues­to del seguro, el recibo del IBI o el sótano des­pués de una tor­men­ta fuerte.

Muchas per­so­nas se quedan ahí. Com­pa­ran al­qui­ler con hi­po­te­ca y llaman más in­te­li­gen­te al número más pe­que­ño.

Ese error sale caro.

La cuota de la hi­po­te­ca cubre solo una parte de ser pro­pie­ta­rio. Tam­bién pagas im­pues­tos sobre la vi­vien­da, seguro de hogar, cuotas de co­mu­ni­dad, re­pa­ra­cio­nes, man­te­ni­mien­to, gastos de cierre y costes de venta cuando te vas. Al­gu­nas fac­tu­ras llegan con ca­len­da­rio. Otras apa­re­cen cuando la cal­de­ra muere en plena ola de frío o un fon­ta­ne­ro des­cu­bre agua detrás de una pared.

El al­qui­ler parece des­per­di­cio porque ves salir el pago de tu cuenta y no ves cons­truir pa­tri­mo­nio. La pro­pie­dad es­con­de su des­pil­fa­rro en otros sitios. Pagas in­tere­ses. Pagas im­pues­tos. Pagas se­gu­ros. Pagas para sus­ti­tuir cosas que antes fun­cio­na­ban.

En los pri­me­ros años de una hi­po­te­ca, el banco se queda con más parte de tu cuota en in­tere­ses de la que muchos com­pra­do­res es­pe­ran. Tu pa­tri­mo­nio sí crece, pero puede crecer más des­pa­cio de lo que te hace sentir la cuota men­sual.

Un recibo de al­qui­ler compra tiempo y techo. Una hi­po­te­ca compra techo, riesgo y una larga lista de fac­tu­ras fu­tu­ras.

La mejor de­ci­sión de­pen­de de tu mer­ca­do, tu ho­ri­zon­te tem­po­ral, tu efec­ti­vo y la vida que es­pe­ras vivir du­ran­te la pró­xi­ma década.

Una ilustración apilada y limpia de costes que compara el alquiler con el coste total de la propiedad, incluyendo hipoteca, impuestos, seguro, reparaciones, cuotas de comunidad, gastos de cierre y costes de venta
La cuota de la hi­po­te­ca está arriba. Las partes caras suelen estar debajo.

Em­pie­za por la vida que es­pe­ras vivir

Comprar pe­na­li­za los ho­ri­zon­tes cortos.

Pagas por com­prar la vi­vien­da. Pagas por amue­blar­la. Pagas a ins­pec­to­res, bancos, no­ta­rías, mu­dan­zas, con­tra­tis­tas y a veces a la co­mu­ni­dad antes de haber pasado una sola noche allí. Luego vuel­ves a pagar cuando vendes.

Esos costes de en­tra­da y salida pueden co­mer­se años de amor­ti­za­ción de ca­pi­tal.

Un ho­ri­zon­te de cinco años merece pru­den­cia. Entre cinco y siete años está la zona gris. Diez años le da más margen a com­prar porque tienes tiempo para ab­sor­ber los costes de transac­ción, re­du­cir ca­pi­tal y so­bre­vi­vir a un mer­ca­do débil al vender.

Tu vida im­por­ta tanto como la hoja de cálcu­lo.

Puedes cam­biar de tra­ba­jo. Puedes mu­dar­te por una pareja. Puedes ne­ce­si­tar otra ha­bi­ta­ción. Puedes de­ci­dir que la ciudad ya no encaja. Puedes querer es­ta­bi­li­dad es­co­lar. Puedes querer la li­ber­tad de mar­char­te sin en­con­trar com­pra­dor en un mal mer­ca­do.

La flexi­bi­li­dad tiene valor. Ponle un número, aunque sea apro­xi­ma­do. Una cuota más baja puede salir cara si tienes que vender dos años des­pués.

Usa pre­cios lo­ca­les antes que reglas ge­ne­ra­les

Los mer­ca­dos de vi­vien­da no se preo­cu­pan por las medias na­cio­na­les.

Una ciudad donde una casa de 600.000 € se al­qui­la por 2.500 € al mes da una res­pues­ta. Una ciudad donde esa misma casa se al­qui­la por 4.200 € da otra.

Mismo com­pra­dor. Mismo in­gre­so. Ma­te­má­ti­ca dis­tin­ta.

Usa el ratio precio/al­qui­ler para una pri­me­ra lec­tu­ra.

Ratio precio/alquiler=Precio de la viviendaAlquiler mensual×12\text{Ratio precio/alquiler} = \frac{\text{Precio de la vivienda}}{\text{Alquiler mensual} \times 12}
Ratio precio/al­qui­ler

Una vi­vien­da de 600.000 € que se al­qui­la por 2.500 € al mes tiene un ratio de 20.

$600,000$2,500×12=20\frac{\$600{,}000}{\$2{,}500 \times 12} = 20
Ejemplo
< 15 Com­prar merece una mirada seria
15 – 20 Los su­pues­tos de­ci­den la res­pues­ta
> 20 Al­qui­lar puede tener ven­ta­ja
> 25 Com­prar ne­ce­si­ta un caso muy fuerte

El ratio no res­pon­de a todo. Im­pues­tos, tipos, se­gu­ros, man­te­ni­mien­to y re­va­lo­ri­za­ción pueden cam­biar el re­sul­ta­do. Aun así, el ratio de­tec­ta el error común de com­pa­rar solo al­qui­ler con hi­po­te­ca e ig­no­rar el resto.

Algunas ciu­da­des ponen precio de trofeo a la vi­vien­da y al­qui­le­res de re­fu­gio. Otras em­pu­jan los al­qui­le­res tan alto que com­prar em­pie­za a tener sen­ti­do. Ne­ce­si­tas el ratio de tu barrio, no un es­lo­gan na­cio­nal.

Cuenta los costes que muchos com­pra­do­res prefieren ol­vi­dar

Una es­ti­ma­ción útil de la pro­pie­dad in­clu­ye los costes que hacen que la casa pa­rez­ca menos ase­qui­ble.

Ne­ce­si­tas ca­pi­tal e in­tere­ses de la hi­po­te­ca, im­pues­tos sobre la vi­vien­da, seguro de hogar, cuotas de co­mu­ni­dad, man­te­ni­mien­to, re­pa­ra­cio­nes, gastos de cierre, costes de venta y el efec­ti­vo que in­mo­vi­li­zas en la en­tra­da.

El man­te­ni­mien­to merece más res­pe­to del que suele re­ci­bir.

Muchos com­pra­do­res usan el 1% del valor de la vi­vien­da al año como re­ser­va ini­cial. Trá­ta­lo como un primer paso, no como una pro­me­sa.

Una casa de 500.000 € con una re­ser­va del 1% ne­ce­si­ta 5.000 € al año antes de cual­quier sor­pre­sa grande. Con un 2%, apar­tas 10.000 €. Con un 3%, 15.000 €.

Reserva anual de mantenimiento=Valor de la vivienda×Tasa de mantenimiento\text{Reserva anual de mantenimiento} = \text{Valor de la vivienda} \times \text{Tasa de mantenimiento}
Re­ser­va de man­te­ni­miento

Las casas an­ti­guas, el clima duro, las cu­bier­tas viejas, la fon­ta­ne­ría en­ve­je­ci­da, las pis­ci­nas, los jar­di­nes gran­des y el man­te­ni­mien­to apla­za­do pueden subir ese número. Una ins­pec­ción reduce la pro­ba­bi­li­dad de una sor­pre­sa mala, pero no de­tie­ne el en­ve­je­ci­mien­to de la casa.

Los años tran­qui­los no hacen que la pro­pie­dad sea más barata. Solo le dan más tiempo al si­guien­te recibo para apa­re­cer.

Mete la en­tra­da en las dos his­to­rias

La en­tra­da debe entrar en la com­pa­ra­ción. Muchas per­so­nas la tratan como un trá­mi­te que su­pe­ran de camino a la casa. Es ca­pi­tal.

Si metes 100.000 € en una vi­vien­da, ganas pa­tri­mo­nio. Tam­bién pier­des acceso a ese dinero. El pa­tri­mo­nio de la casa puede ayu­dar­te más ade­lan­te, pero no se com­por­ta como efec­ti­vo ni como una car­te­ra de in­ver­sión. No puedes vender medio dor­mi­to­rio si te des­pi­den. No puedes vender un pa­si­llo para pagar una fac­tu­ra médica.

En el caso del al­qui­ler, ese mismo dinero puede seguir in­ver­ti­do. Eso no hace ganar al al­qui­ler por sí solo. El modelo tiene que com­pa­rar dos usos dis­tin­tos del mismo ca­pi­tal.

Alqui­lar e in­ver­tir fun­cio­na sobre el papel cuando in­vier­tes la di­fe­ren­cia. Si al­qui­lar te ahorra 700 € al mes y te los gastas, el modelo des­cri­be a una per­so­na que no eres.

Sé di­rec­to con tu com­por­ta­mien­to. Un buen modelo debe reflejar lo que harás con el dinero extra, no lo que haría un hogar per­fec­to.

Trata las ven­ta­jas fisca­les con sos­pe­cha hasta que puedas usar­las

Los beneficios fisca­les in­mo­bi­lia­rios ayudan a al­gu­nos com­pra­do­res. A otros les de­cep­cio­nan.

La de­duc­ción de in­tere­ses hi­po­te­ca­rios im­por­ta solo si apli­cas de­duc­ción de­ta­lla­da y esa de­duc­ción supera la al­ter­na­ti­va es­tán­dar en tu sis­te­ma fiscal. El tra­ta­mien­to del im­pues­to sobre la vi­vien­da de­pen­de de dónde vivas. Al­gu­nos lu­ga­res gravan las casas con mo­de­ra­ción. Otros con­vier­ten los im­pues­tos in­mo­bi­lia­rios en un coste enorme.

No com­pres una casa porque al­guien en una cena dijo que los in­tere­ses son de­du­ci­bles.

Haz las pre­gun­tas prác­ti­cas. ¿Vas a de­ta­llar de­duc­cio­nes? ¿La de­duc­ción su­pe­ra­rá la opción es­tán­dar? ¿Subirán los im­pues­tos lo­ca­les des­pués de com­prar? ¿Tu ju­ris­dic­ción re­cal­cu­la­rá la ta­sa­ción al precio de venta? ¿Cam­bia­rá el seguro por inun­da­cio­nes, in­cen­dios, tor­men­tas o riesgo local?

Un beneficio fiscal que no puedes usar vale cero. Déjalo fuera del modelo hasta saber que real­men­te aplica en tu caso.

Cons­tru­ye dos ca­mi­nos

No ne­ce­si­tas una pre­vi­sión per­fec­ta. Ne­ce­si­tas una com­pa­ra­ción justa.

Elige un ho­ri­zon­te tem­po­ral: cinco, diez, quince o veinte años. Des­pués modela compra y al­qui­ler du­ran­te el mismo pe­rio­do.

En el caso de compra, in­clu­ye la en­tra­da, los gastos de cierre, la hi­po­te­ca, im­pues­tos, seguro, cuotas de co­mu­ni­dad, re­ser­vas de man­te­ni­mien­to, re­pa­ra­cio­nes pre­vis­tas y costes de venta. Al final, estima el valor de la casa, resta el saldo pen­dien­te del prés­ta­mo y resta el coste de venta. Eso te da el pa­tri­mo­nio neto des­pués de vender.

Patrimonio neto tras la venta=Valor de la viviendaSaldo hipotecarioCoste de venta\text{Patrimonio neto tras la venta} = \text{Valor de la vivienda} - \text{Saldo hipotecario} - \text{Coste de venta}
Pa­tri­mo­nio neto tras la venta

En el caso del al­qui­ler, em­pie­za con el mismo efec­ti­vo que ha­brías usado para la en­tra­da y los gastos de cierre. Supón que ese dinero se queda in­ver­ti­do. Luego modela el al­qui­ler, las subidas de al­qui­ler y la di­fe­ren­cia entre al­qui­lar y com­prar. Si al­qui­lar cuesta menos, in­vier­te la di­fe­ren­cia. Si al­qui­lar cuesta más, resta la di­fe­ren­cia del saldo in­ver­ti­do.

Saldo final=PV(1+r)n+PMT(1+r)n1r\text{Saldo final} = PV(1+r)^n + PMT \cdot \frac{(1+r)^n - 1}{r}
Saldo final al­qui­lan­do e in­vir­tiendo

Des­pués com­pa­ra el saldo in­ver­ti­do con el pa­tri­mo­nio neto tras vender la casa.

Esa com­pa­ra­ción im­por­ta más que al­qui­ler frente a hi­po­te­ca. Com­pa­rar cuotas te da un ti­tu­lar. Com­pa­rar pa­tri­mo­nio neto final te da la de­ci­sión.

Usa más de un ho­ri­zon­te tem­po­ral

Com­prue­ba el año 5, el año 10, el año 15 y el año 20. Una compra puede verse floja en el año 5 y fuerte en el año 15. Una compra que solo fun­cio­na des­pués del año 20 quizá no encaje con tu vida.

Un gráfico de líneas minimalista que muestra cómo alquilar e invertir va por delante en los primeros años, con la compra alcanzando después el punto de equilibrio cuando se absorben los costes de transacción
Comprar suele em­pe­zar por detrás porque los costes de transac­ción gol­pean al prin­ci­pio.

Haz la ver­sión fea antes de hacer una oferta

Un com­pra­dor que quiere la casa puede hacer que los nú­me­ros le den la razón.

Usa una re­va­lo­ri­za­ción fuerte, pocas re­pa­ra­cio­nes, ren­ta­bi­li­dad de in­ver­sión baja, subidas de al­qui­ler altas y costes de venta pe­que­ños, y com­prar pa­re­ce­rá fan­tás­ti­co. El modelo ben­de­ci­rá la compra porque le diste su­pues­tos amis­to­sos.

Eje­cu­ta más de una ver­sión.

Base Re­va­lo­ri­za­ción normal, ren­ta­bi­li­dad normal, man­te­ni­mien­to normal
Mala Poca re­va­lo­ri­za­ción, más re­pa­ra­cio­nes, mer­ca­do débil al vender
Buena Re­va­lo­ri­za­ción fuerte, costes es­ta­bles, venta limpia

En el caso base, usa una re­va­lo­ri­za­ción ra­zo­na­ble, una ren­ta­bi­li­dad de in­ver­sión ra­zo­na­ble, subidas de al­qui­ler nor­ma­les y una re­ser­va de man­te­ni­mien­to acorde con la edad y el estado de la casa.

En el caso malo, baja la re­va­lo­ri­za­ción, sube las re­pa­ra­cio­nes, añade un mer­ca­do débil al vender y prueba el daño de mu­dar­te antes de lo pre­vis­to.

En el caso bueno, dale a la casa una re­va­lo­ri­za­ción fuerte, costes es­ta­bles y una venta fluida.

Luego es­tu­dia el patrón.

Si com­prar gana en el caso base y en el malo, los nú­me­ros tienen fuerza. Si com­prar ne­ce­si­ta el caso bueno para fun­cio­nar, estás ha­cien­do una apues­ta apa­lan­ca­da sobre un solo activo en un solo barrio. Quizá quie­ras esa apues­ta. Con­vie­ne nom­brar­la antes de firmar.

Una casa tam­bién puede ganar por mo­ti­vos que no en­ca­jan en una hoja de cálcu­lo. Puede que quie­ras co­le­gios es­ta­bles. Puede que quie­ras un perro sin per­mi­so del casero. Puede que quie­ras re­for­mar. Puede que quie­ras echar raíces.

Esos mo­ti­vos cuen­tan porque la vida cuenta. Separa los mo­ti­vos finan­cie­ros de los mo­ti­vos vi­ta­les. Mez­clar­los te per­mi­te fingir que una pre­fe­ren­cia es un cálcu­lo.

Tres tarjetas sencillas de escenarios que comparan compra frente a alquiler bajo supuestos base, malos y buenos
Una pre­vi­sión te da una su­po­si­ción. Tres pre­vi­sio­nes mues­tran cuánto estrés aguan­ta la de­ci­sión.

La de­ci­sión

Compra cuando los nú­me­ros en­ca­jen, tu ho­ri­zon­te tem­po­ral deje suficien­te margen para su­perar los costes de transac­ción y tus aho­rros puedan so­por­tar la ver­sión fea de ser pro­pie­ta­rio.

Alquila cuando los nú­me­ros vayan justos, tu vida pueda cam­biar o la compra de­pen­da de una re­va­lo­ri­za­ción per­fec­ta y de nin­gu­na re­pa­ra­ción grande.

Padres, agen­tes, amigos, com­pa­ñe­ros de tra­ba­jo y la cul­tu­ra de la vi­vien­da pueden hacer que com­prar pa­rez­ca una gra­dua­ción. Ignora la ce­re­mo­nia. Una casa puede cons­truir pa­tri­mo­nio. Tam­bién puede in­mo­vi­li­zar efec­ti­vo, re­du­cir tus op­cio­nes y con­ver­tir cada re­pa­ra­ción en tu pro­ble­ma.

Alqui­lar no te da pa­tri­mo­nio. Ser pro­pie­ta­rio no te da ga­ran­tías.

Elige el camino que deje tu ba­lan­ce más fuerte y tu futuro menos frágil.

Antes de com­prar Ser pro­pie­ta­rio hace que tu fondo de emer­gen­cia im­por­te más. Las re­pa­ra­cio­nes no es­pe­ran a un mo­men­to cómodo. Re­la­cio­na­do Una casa cambia tu asig­na­ción de ac­ti­vos. Trá­ta­la como el activo con­cen­tra­do que es.
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