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Jubilación

¿Cuánto dinero necesito para jubilarme?

La respuesta habitual sale de un estudio de 1998 sobre un jubilado sin pensión, sin impuestos y con un presupuesto que nunca cambia, y lo más probable es que ese jubilado no seas tú.

¿Cuánto dinero necesito para jubilarme? article illustration: La respuesta habitual sale de un estudio de 1998 sobre un jubilado sin pensión, sin impuestos y con un presupuesto que nunca cambia, y lo más probable es que ese jubilado no seas tú.

Si pre­gun­tas cuánto dinero ne­ce­si­tas para ju­bi­lar­te, casi siem­pre te darán la misma res­pues­ta: 25 veces tu gasto anual. Si gastas 30.000 € al año, eso son 750.000 €.

La cifra sale de la regla del 4%, fácil de re­cor­dar y basada en in­ves­ti­ga­ción seria. Pero esa in­ves­ti­ga­ción res­pon­día a una pre­gun­ta más es­tre­cha que la tuya, y para la ma­yo­ría de la gente el número que da es in­co­rrec­to. Para en­ten­der por qué, con­vie­ne em­pe­zar por el prin­ci­pio.

Por qué ne­ce­si­tas dinero cuando dejas de tra­ba­jar

Las fac­tu­ras no se acaban cuando se acaba el sueldo

La vi­vien­da, la comida, la ener­gía o la sa­ni­dad siguen cos­tan­do dinero des­pués del último sueldo, así que tus aho­rros ten­drán que cubrir esos gastos du­ran­te todos los años que vivas sin tra­ba­jar:

Dinero necesario≥Gasto anual×An˜os que cubrir\text{Dinero necesario} \geq \text{Gasto anual} \times \text{Años que cubrir}
La idea básica

Pen­se­mos en Ana y David, de 50 años. Gastan 30.000 € al año, quie­ren dejar de tra­ba­jar a los 60 y ne­ce­si­tan que su dinero dure hasta los 90, es decir, 30 años de gastos:

30.000 €×30=900.000 €30.000\,€ \times 30 = 900.000\,€
La res­pues­ta más simple po­si­ble

El dinero in­ver­ti­do genera más dinero

Ese cálcu­lo supone que sus aho­rros se quedan quie­tos du­ran­te 30 años, y no tiene por qué ser así. In­ver­tir es com­prar ac­ti­vos que pagan una renta o ganan valor: las ac­cio­nes te dan una parte de los beneficios de las em­pre­sas, y los bonos te pagan in­tere­ses por pres­tar dinero a go­bier­nos o em­pre­sas.

Des­pués, esas ga­nan­cias ge­ne­ran ga­nan­cias pro­pias. Es el in­te­rés com­pues­to, y con el tiempo se aleja mucho del in­te­rés simple, que solo rinde sobre el ca­pi­tal ini­cial. Así crecen 10.000 € al 5% anual por encima de la inflación:

AñosInterés simpleInterés compuesto
110.500 €10.500 €
211.000 €11.025 €
311.500 €11.576 €
512.500 €12.763 €
1015.000 €16.289 €
2020.000 €26.533 €
3025.000 €43.219 €

A los 30 años, el in­te­rés com­pues­to ha ge­ne­ra­do más del doble de ga­nan­cias, y por eso Ana y David ne­ce­si­tan mucho menos de 900.000 €, siem­pre que acep­ten que los mer­ca­dos tam­bién caen, a veces un tercio o más en un solo año.

El dinero en efec­ti­vo encoge sin hacer ruido

La inflación es la subida cons­tan­te y ge­ne­ra­li­za­da de los pre­cios. Con un 3% anual, los 30.000 € que Ana y David gastan este año cos­ta­rán 30.900 € el que viene, y el dinero que se queda en efec­ti­vo compra un poco menos cada año:

AñosCoste del gasto de Ana y DavidLo que compran 100.000 € en efectivo
130.900 €97.087 €
231.827 €94.260 €
332.782 €91.514 €
534.778 €86.261 €
1040.317 €74.409 €
2054.183 €55.368 €
3072.818 €41.199 €

Al cabo de 30 años, el dinero parado ha per­di­do casi el 60% de su poder ad­qui­si­ti­vo; por eso, a partir de aquí, todas las can­ti­da­des están en euros de hoy y las ren­ta­bi­li­da­des se miden por encima de la inflación.

Jun­tan­do las piezas

Gastos, años, ren­ta­bi­li­dad e inflación son los cuatro in­gre­dien­tes. Con un 5% anual per­fec­ta­men­te cons­tan­te por encima de la inflación, Ana y David po­drían finan­ciar sus 30 años con unos 461.000 €. Los mer­ca­dos reales nunca son tan re­gu­la­res, así que la pre­gun­ta de verdad es cuánto dinero aguan­ta tam­bién los años malos. Los in­ves­ti­ga­do­res la res­pon­die­ron re­pro­du­cien­do la his­to­ria.

El es­tu­dio Tri­nity

En 1994, el pla­nifica­dor finan­cie­ro Wi­lliam Bengen re­pro­du­jo la his­to­ria del mer­ca­do es­ta­dou­ni­den­se desde 1926 en un es­tu­dio que ima­gi­na­ba un nuevo ju­bi­la­do en cada año. Cada uno re­ti­ra­ba el primer año un por­cen­ta­je de sus aho­rros ini­cia­les y des­pués subía esa can­ti­dad con la inflación año tras año. Al 4%, todas las car­te­ras du­ra­ron al menos 33 años.[1]

Cuatro años des­pués, tres pro­fe­so­res de Tri­nity Uni­ver­sity re­pi­tie­ron la prueba con más tasas de re­ti­ra­da y com­bi­na­cio­nes de car­te­ra. Su tra­ba­jo, co­no­ci­do hoy como el es­tu­dio Tri­nity, es donde la ma­yo­ría des­cu­bre la regla del 4%. Con datos de EE. UU. de 1926 a 1995, mi­die­ron con qué fre­cuen­cia el dinero duraba 30 años:[2]

Cartera3%4%5%6%
100% acciones100%95%85%68%
75% acciones / 25% bonos100%98%83%68%
50% acciones / 50% bonos100%95%76%51%

Al 4%, todas las car­te­ras con al menos la mitad en ac­cio­nes du­ra­ron los 30 años com­ple­tos en el 95% o más de los pe­rio­dos ana­li­za­dos.

La regla del 4%, o 25 años de gastos

De esta in­ves­ti­ga­ción sale una regla de tres pasos:

  1. El primer año, retira el 4% de tus aho­rros ini­cia­les.
  2. Cada año si­guien­te, retira la misma can­ti­dad ac­tua­li­za­da con la inflación, hayan hecho lo que hayan hecho los mer­ca­dos.
  3. Deja el resto in­ver­ti­do.

Dada la vuelta, la regla da el ob­je­ti­vo co­no­ci­do: tus aho­rros deben equi­va­ler a 25 años de gasto.

Dinero necesario=Gasto anual0,04=25×Gasto anual\text{Dinero necesario} = \frac{\text{Gasto anual}}{0{,}04} = 25 \times \text{Gasto anual}
La regla del 4%

Para Ana y David, eso son 25 × 30.000 € = 750.000 €, casi 290.000 € más que los 461.000 € que bas­ta­rían si el mer­ca­do subie­ra exac­ta­men­te un 5% cada año. La di­fe­ren­cia existe porque im­por­ta el orden de las ren­ta­bi­li­da­des, no solo su media. Supón que sus 461.000 € ob­tie­nen esa misma media del 5% du­ran­te 30 años, pero con tres años malos (−25%, −15% y −5%) y en torno a un 7,5% el resto:

AñoSiempre un 5%Años malos al principioAños malos al final
1454.233 €315.880 €465.992 €
3439.292 €196.574 €476.748 €
5422.819 €165.111 €489.189 €
10373.867 €63.165 €529.502 €
15311.391 €Agotado587.510 €
20231.653 €Agotado670.982 €
25129.886 €Agotado791.096 €
300 €Agotado433.749 €

Con los años malos al final, el dinero sobra. Con esos mismos años al prin­ci­pio, se agota en el año 13, cuando Ana y David tienen 73, porque cada re­ti­ra­da du­ran­te la caída vende ac­ti­vos ba­ra­tos, y lo ven­di­do ya no se re­cu­pe­ra cuando el mer­ca­do rebota. Es el riesgo de se­cuen­cia de ren­ta­bi­li­da­des. Para cubrir un mal co­mien­zo como este hacen falta, más o menos, los 750.000 € que da la regla del 4%.

Es un re­sul­ta­do limpio, pero des­cri­be al ju­bi­la­do del ex­pe­ri­men­to: sin pen­sión, sin im­pues­tos ni co­mi­sio­nes, con la misma car­te­ra toda la vida, un pre­su­pues­to que nunca cambia y exac­ta­men­te 30 años que finan­ciar. Pocas ju­bi­la­cio­nes reales se pa­re­cen a eso.

Siete ra­zo­nes por las que la regla del 4% se equi­vo­ca con tu cifra

1. Supone que no tienes pen­sión

La regla espera que tus in­ver­sio­nes lo paguen todo, aunque la ma­yo­ría de la gente co­bra­rá tam­bién una pen­sión pú­bli­ca o de em­pre­sa.

Ana y David es­pe­ran una pen­sión con­jun­ta de 15.000 € al año netos a partir de los 67, de modo que desde en­ton­ces sus in­ver­sio­nes solo tienen que cubrir la otra mitad de su gasto:

(30.000 €−15.000 €)×25=375.000 €(30.000\,€ - 15.000\,€) \times 25 = 375.000\,€
Una vez em­pe­za­da la pen­sión

Aun así, quie­ren dejar de tra­ba­jar a los 60, lo que deja siete años en los que sus aho­rros tam­bién tienen que pagar los 15.000 € que más ade­lan­te cu­bri­rá la pen­sión. Ese puente cuesta 7 × 15.000 € = 105.000 €, así que lo que de verdad ne­ce­si­tan es 375.000 € + 105.000 € = 480.000 € y no 750.000 €.

Un único mul­ti­pli­ca­dor no puede re­co­ger nin­gu­na de las dos partes. Si se aplica a todo el pre­su­pues­to, exa­ge­ra lo que ne­ce­si­tan en 270.000 €, y si se aplica solo a la brecha pos­te­rior a los 67, olvida el puente y les deja 105.000 € cortos. Acer­tar exige co­lo­car cada in­gre­so en la fecha en que real­men­te em­pie­za.

2. Nunca cambia tu gasto, ni si­quie­ra en una caída

El ju­bi­la­do del es­tu­dio sube su gasto con la inflación todos los años pase lo que pase, lo que sig­nifica que des­pués de una caída vende más ac­cio­nes a pre­cios bajos para pagar las mismas va­ca­cio­nes.

Ya vimos lo que eso cuesta: con los mismos años malos al prin­ci­pio en lugar de al final, los 461.000 € de Ana y David se agotan a los 73 en lugar de sobrar. Los peores casos de Bengen fueron exac­ta­men­te esto: per­so­nas que se ju­bi­la­ron a finales de los se­sen­ta y se en­con­tra­ron una caída e inflación alta en sus pri­me­ros años.

Los ju­bi­la­dos de verdad rara vez se com­por­tan como el del es­tu­dio, porque la ma­yo­ría via­ja­ría menos des­pués de un mal año, y esa flexi­bi­li­dad re­sul­ta valer mu­chí­si­mo. En 2006, Jo­nat­han Guyton y Wi­lliam Klin­ger pro­ba­ron con ju­bi­la­dos que re­nun­cia­ban a la subida por inflación tras un año de pér­di­das y re­cor­ta­ban el gasto un 10% cuando las re­ti­ra­das cre­cían de­ma­sia­do en re­la­ción con la car­te­ra. Con esas dos reglas, re­ti­ra­das ini­cia­les del 5,2 – 5,6% aguan­ta­ron en el 99% de sus prue­bas his­tó­ri­cas con car­te­ras de al menos un 65% en ac­cio­nes.[3]

Al 5,2%, los 30.000 € de Ana y David re­que­ri­rían unos 577.000 € en lugar de 750.000 €. A cambio, ten­drían que acep­tar un pre­su­pues­to más pe­que­ño al­gu­nos años, algo que solo es ra­zo­na­ble si los gastos esen­cia­les, como la vi­vien­da y la comida, quedan pro­te­gi­dos y los re­cor­tes recaen en el gasto op­cio­nal.

Des­cu­bre cómo cambia el re­sul­ta­do según el orden de las ren­ta­bi­li­da­desSigue dos car­te­ras con las mismas ren­ta­bi­li­da­des en dis­tin­to orden mien­tras las re­ti­ra­das se­pa­ran sus re­sul­ta­dos.

3. Supone una única car­te­ra fija du­ran­te 30 años

Cada car­te­ra de la in­ves­ti­ga­ción man­te­nía la misma com­bi­na­ción, re­ba­lan­cea­da cada año du­ran­te 30 años, y la ver­sión que más se cita es mitad ac­cio­nes y mitad bonos.

La com­bi­na­ción que elijas im­por­ta más de lo que la regla da a en­ten­der. Al 4%, en el es­tu­dio Tri­nity, una car­te­ra con un 75% en ac­cio­nes aguan­tó en el 98% de los pe­rio­dos frente al 95% de una a partes igua­les, y las car­te­ras car­ga­das de bonos lo hi­cie­ron mucho peor, ya que solo aguan­tó el 71% cuando las ac­cio­nes eran una cuarta parte. Los ac­ti­vos que crecen des­pa­cio no podían seguir el ritmo de un gasto que subía con la inflación cada año.

Además, los planes reales suelen cam­biar su com­bi­na­ción con el tiempo. Ana y David po­drían guar­dar los siete años del puente en efec­ti­vo y bonos a corto plazo, tener sus aho­rros a largo plazo sobre todo en ac­cio­nes e ir pa­san­do dinero de unos a otros a medida que se acerca la fecha de la pen­sión, y la regla del 4% no tiene forma de ex­pre­sar nada de eso.

4. Compra un 95% de cer­te­za a un precio muy alto

Estos son los re­sul­ta­dos de Tri­nity para una car­te­ra a partes igua­les entre ac­cio­nes y bonos, tra­du­ci­dos al dinero que Ana y David ten­drían que aho­rrar:

Retirada inicialDinero necesario para 30.000 € al añoPeriodos que duraron 30 años
6%500.000 €51%
5%600.000 €76%
4%750.000 €95%
3%1.000.000 €100%

Pasar del 51% al 76% cuesta 100.000 €, unos 4.000 € por cada punto por­cen­tual, mien­tras que pasar del 76% al 95% cuesta 150.000 €, cerca de 8.000 € por punto. Los úl­ti­mos cinco puntos, del 95% al 100%, cues­tan 250.000 €, lo que sale a 50.000 € por punto.

Dicho de otro modo, la cer­te­za se en­ca­re­ce cuanto más te acer­cas al 100%, y como cada euro de ahorro extra hay que ga­nar­lo tra­ba­jan­do, cada punto adi­cio­nal tam­bién cuesta más tiempo de tra­ba­jo que el an­te­rior.

Con­vie­ne re­cor­dar además qué sig­nificaba «fra­ca­so» en este es­tu­dio: un ju­bi­la­do que man­tu­vo el mismo gasto hasta agotar el dinero sin ajus­tar­se nunca. Por eso, un plan con un 75% de éxito y un pre­su­pues­to rígido no sig­nifica un 25% de pro­ba­bi­li­dad de arrui­nar­se, sino más bien un 25% de pro­ba­bi­li­dad de tener que re­cor­tar en algún mo­men­to. La in­ves­ti­ga­ción sobre ajus­tes de gasto su­gie­re que, para los ho­ga­res dis­pues­tos a ha­cer­lo, una pro­ba­bi­li­dad ini­cial más baja puede ser un plan per­fec­ta­men­te ra­zo­na­ble,[5] siem­pre que sepan de an­te­mano hasta dónde po­drían llegar los re­cor­tes y que su gasto esen­cial siga pro­te­gi­do.

5. Ignora el coste de acabar con de­ma­sia­do

El es­tu­dio cuenta como éxito a un ju­bi­la­do tanto si ter­mi­na con 1 € como si ter­mi­na con 3 mi­llo­nes, y en la prác­ti­ca la ma­yo­ría acabó muy por encima de ese euro.

Cuando Mi­chael Kitces ana­li­zó pe­rio­dos mó­vi­les de 30 años desde la década de 1870 con una car­te­ra 60/40, com­pro­bó que un ju­bi­la­do que seguía la regla del 4% ter­mi­na­ba con más dinero del que tenía al em­pe­zar el 60% de las veces, in­clu­so des­con­tan­do la inflación.[4]

El dinero que nunca gastas tam­bién tiene un coste, que se paga en años de tra­ba­jo de más o en viajes y ayuda a tus hijos que fuiste apla­zan­do porque una fór­mu­la te decía que es­pe­ra­ras. Dejar una he­ren­cia es un ob­je­ti­vo per­fec­ta­men­te válido, pero de­be­ría ser una de­ci­sión tuya y no el efecto se­cun­da­rio de una regla de­ma­sia­do pru­den­te.

Es la otra cara del punto an­te­rior, porque cuanto más alta sea la tasa de éxito que exijas, más a menudo aca­ba­rás con mucho más de lo que ne­ce­si­ta­bas.

6. Ignora los im­pues­tos

El es­tu­dio Tri­nity usó ren­ta­bi­li­da­des antes de im­pues­tos y co­mi­sio­nes de fondos, mien­tras que tú pa­ga­rás tus fac­tu­ras con dinero que ya ha tri­bu­ta­do.

Supón, solo como ilus­tra­ción, que las re­ti­ra­das de Ana y David tri­bu­tan a un tipo efec­ti­vo del 15%. Para gastar 15.000 € ten­drían que re­ti­rar 15.000 € ÷ 0,85 ≈ 17.647 €, y al apli­car­lo a su plan con pen­sión y puente, sus 480.000 € suben a unos 565.000 €. Las co­mi­sio­nes tienen el mismo efecto, ya que una co­mi­sión anual del 1% sobre 750.000 € se lleva 7.500 € al año, la cuarta parte de una re­ti­ra­da de 30.000 €.

Una buena pla­nifica­ción puede re­du­cir la fac­tu­ra fiscal. Muchos sis­te­mas solo gravan la ga­nan­cia al vender y no toda la can­ti­dad, así que las pri­me­ras re­ti­ra­das, que son sobre todo tu ahorro ori­gi­nal, pueden tri­bu­tar poco, y en España los tras­pa­sos entre fondos de in­ver­sión tam­po­co tri­bu­tan. Com­pen­sar mi­nus­va­lías va un paso más allá, ven­dien­do in­ver­sio­nes con pér­di­das para com­pen­sar ga­nan­cias, aunque en España la norma de los dos meses limita re­com­prar el mismo activo en­se­gui­da. Pedir pres­ta­do con tu car­te­ra como ga­ran­tía, lo que se conoce como cré­di­to lom­bar­do, per­mi­te pagar gastos sin vender nada, de modo que de mo­men­to no hay venta que tri­bu­te, pero el prés­ta­mo tiene in­tere­ses y una caída del mer­ca­do puede obli­gar­te a de­vol­ver­lo o a vender en el peor mo­men­to. Qué op­cio­nes tienes de­pen­de de dónde vives y de cómo están or­ga­ni­za­das tus cuen­tas.

7. Supone exac­ta­men­te 30 años

La prueba más larga de Tri­nity duraba 30 años, pero quien se jubila a los 60 puede vivir per­fec­ta­men­te hasta los 95 o más, y quien se jubila a los 45 ne­ce­si­ta dinero para medio siglo. Las pa­re­jas, además, tienen que pla­nificar para quien viva más, a menudo con una sola pen­sión re­du­ci­da, así que el ho­ri­zon­te que im­por­ta es el tuyo, y la regla no se adapta a él.

En qué se equi­vo­có la regla con Ana y David

Cantidad
Gasto × 30 años, sin invertir900.000 €
La regla del 4%750.000 €
Con su pensión y el puente de 7 años480.000 €
Añadiendo un 15% de impuestos sobre las retiradas565.000 €

La regla del 4% les decía a Ana y David que ne­ce­si­ta­ban 750.000 €, mien­tras que sus pro­pios nú­me­ros sitúan la cifra en unos 565.000 €, casi 200.000 € menos, y eso sin contar con nin­gu­na flexi­bi­li­dad en su gasto. Para ellos, la di­fe­ren­cia supone años de ahorro extra.

El error puede ir igual de fácil en sen­ti­do con­tra­rio. Al­guien que se jubile a los 45 sin pen­sión, con im­pues­tos altos o con una car­te­ra casi toda en bonos podría en­con­trar­se con que la regla se queda corta, y por eso un único mul­ti­pli­ca­dor es la he­rra­mien­ta equi­vo­ca­da para una de­ci­sión de este tamaño.

Cómo sus­ti­tu­ye Fignis la regla por tu plan

Cada uno de los su­pues­tos an­te­rio­res se puede sus­ti­tuir por uno tuyo. Fignis cons­tru­ye una pro­yec­ción finan­cie­ra con tus nú­me­ros reales en lugar de un mul­ti­pli­ca­dor:

La regla del 4% suponeEn Fignis
Sin pensiónAñade cada pensión e ingreso en la fecha en que empieza
Gasto rígidoSepara gastos esenciales y opcionales, y elige cómo reacciona el gasto opcional a los años malos
Una cartera fijaDa a cada activo su propia rentabilidad y mueve dinero entre activos en fechas o eventos vitales
95% o nadaEjecuta simulaciones de Monte Carlo y ve la tasa de éxito y cómo es cada resultado
Acabar con demasiado no importaVe todo el abanico de patrimonio final, no solo si llegaste
Sin impuestosAplica las reglas fiscales disponibles y el coste de adquisición a tus retiradas
Exactamente 30 añosFija tu propia fecha de jubilación y tu horizonte

Para verlo con nú­me­ros, hemos lle­va­do a Fignis el plan de Ana y David. Llegan a los 60 con unos 565.000 € re­par­ti­dos en una car­te­ra 60/40, con un 60% en un fondo de renta va­ria­ble que es­pe­ra­mos que rinda un 5% real y un 40% en un fondo de bonos al 1,5% real. Al ju­bi­lar­se apar­tan 105.000 € en un de­pó­si­to para el puente y, desde los 67, cobran 15.000 € de pen­sión entre los dos. Fignis to­da­vía no cal­cu­la los im­pues­tos de las re­ti­ra­das, así que los 565.000 € in­clu­yen el col­chón fiscal del punto 6.

In­gre­sos en sus fechas reales

Ana y David pueden in­tro­du­cir sus suel­dos hasta los 60 y cada pen­sión desde los 67, y la pro­yec­ción mues­tra en­ton­ces tanto los años del puente, cuando los aho­rros lo sos­tie­nen todo, como los años en que la pen­sión toma el relevo, sin que nadie tenga que de­ci­dir qué mul­ti­pli­ca­dor apli­car.

El patrimonio de Ana y David, año a añoProyección con rentabilidades constantes, en euros de hoy. El puente cubre de los 60 a los 67; después, la pensión paga la mitad de los gastos.
Ver los datos
EdadFondo de renta variableFondo de bonosCuenta y depósito puente
50133.000 €88.000 €10.000 €
55236.700 €135.800 €8800 €
60369.000 €187.200 €7800 €
65470.900 €53.200 €0 €
70534.700 €9600 €0 €
75610.700 €0 €0 €
80695.800 €0 €0 €
85804.400 €0 €0 €
90940.400 €0 €0 €

Un gasto que res­pon­de a los mer­ca­dos

Cada gasto se marca como esen­cial u op­cio­nal, y para el gasto op­cio­nal Fignis ofrece tres po­lí­ti­cas:

  • Usar pri­me­ro los ac­ti­vos dis­po­ni­bles vende in­ver­sio­nes para seguir pa­gan­do.
  • Pre­ser­var el ca­pi­tal paga el gasto op­cio­nal solo con lo que las in­ver­sio­nes ga­na­ron en ese pe­rio­do, de modo que un mal año re­cor­ta los viajes au­to­má­ti­ca­men­te en lugar de obli­gar a vender a pre­cios bajos.
  • Pre­ser­var el poder ad­qui­si­ti­vo fun­cio­na igual, pero además pro­te­ge el ca­pi­tal frente a la inflación.

Así, la flexi­bi­li­dad del punto 2 queda in­te­gra­da en el plan en lugar de de­pen­der de la fuerza de vo­lun­tad en mitad de una caída.

Los gastos pun­tua­les gran­des, como un coche nuevo a los 65 o una cocina a los 70, se co­lo­can en las fechas en que se espera que ocu­rran en lugar de re­par­tir­se en una media.

Una car­te­ra que cambia con el tiempo

Cada activo tiene su propio su­pues­to de ren­ta­bi­li­dad, las reglas de asig­na­ción de­ci­den adónde va el dinero nuevo y las reglas de trans­fe­ren­cia pueden mover dinero entre ac­ti­vos en una fecha con­cre­ta o cuando ocurre un evento vital. Eso per­mi­te a Ana y David sacar el puente del fondo de bonos para no vender renta va­ria­ble al ju­bi­lar­se, y de­ci­dir qué se vende pri­me­ro cuando falta li­qui­dez: el de­pó­si­to, luego los bonos y la renta va­ria­ble en último lugar.

Tasas de éxito que sig­nifican algo

Fignis pasa todo tu plan por hasta 1.000 tra­yec­to­rias de mer­ca­do si­mu­la­das, con años de caída e inflación cam­bian­te. Cada tra­yec­to­ria acaba en uno de tres re­sul­ta­dos: el plan se finan­cia (aunque haya hecho falta re­cor­tar gasto op­cio­nal), hubo que vender un activo ilí­qui­do como la casa, o que­da­ron gastos esen­cia­les sin pagar. Los re­cor­tes se cuen­tan aparte, cuán­tas veces y du­ran­te cuán­tos años, para que veas lo que cuesta cada punto de éxito.

Con su plan rígido, en el que se vende lo que haga falta antes de re­cor­tar nada, a Ana y David les queda dinero a los 90 en el 89,9% de los mer­ca­dos si­mu­la­dos:

Patrimonio de Ana y David en 1.000 mercados simuladosEuros de hoy. Las trayectorias que se quedan sin dinero cuentan como cero, así que el percentil 10 llega a cero cuando fracasa más de una de cada diez.
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EdadMedianaPeor 10% (percentil 10)Plan con rentabilidad constantePercentil 25Percentil 75
50235.300 €224.200 €235.600 €229.300 €241.400 €
55388.000 €301.700 €383.800 €339.900 €445.700 €
60575.000 €398.000 €555.900 €476.900 €696.100 €
65544.900 €274.000 €516.100 €385.900 €766.200 €
70557.300 €212.300 €541.500 €349.600 €889.000 €
75618.600 €164.800 €610.200 €337.300 €1.093.300 €
80716.500 €128.500 €697.900 €315.500 €1.454.300 €
85810.300 €57.500 €809.800 €293.100 €1.878.500 €
90934.500 €0 €947.300 €288.200 €2.291.400 €

La me­dia­na sigue de cerca al plan de ren­ta­bi­li­dad cons­tan­te, pero el aba­ni­co se abre mucho: en uno de cada diez mer­ca­dos el dinero se acaba antes de los 90, mien­tras que en el cuarto más afor­tu­na­do su­pe­ran los 2 mi­llo­nes. Si tu plan ter­mi­na con mi­llo­nes en la ma­yo­ría de tra­yec­to­rias, pro­ba­ble­men­te estás aho­rran­do más de lo que ne­ce­si­tas.

La flexi­bi­li­dad del punto 2 cambia el re­sul­ta­do. Si dejan que los viajes se paguen solo con las ga­nan­cias de la car­te­ra, el éxito sube al 96,7%:

Planes que siguen financiados, por edadPorcentaje de los 1.000 mercados simulados en que Ana y David todavía pueden pagar sus gastos esenciales.
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EdadGasto rígidoViajes pagados con las ganancias
60100 %100 %
65100 %100 %
70100 %100 %
7599,2 %100 %
8096,4 %99,8 %
8593 %98,3 %
9089,9 %96,7 %
Política para los viajesÉxitoAños con viajes recortados (mediana)
Vender activos antes de recortar89,9%0
Preservar el capital96,7%11
Preservar el poder adquisitivo97,3%14

El precio de esos siete puntos es re­nun­ciar a los viajes, o a parte de ellos, unos once años de cada trein­ta. Fignis pone ese in­ter­cam­bio de­lan­te de ti en lugar de es­con­der­lo en un por­cen­ta­je.

Haz la pre­gun­ta al revés

En lugar de adi­vi­nar una cifra y com­pro­bar si fun­cio­na, puedes dejar que Fignis la busque. Eliges una sola cosa que pueda cam­biar, como la fecha de ju­bi­la­ción, el nivel de gasto o el ca­pi­tal ini­cial, y la tasa de éxito que quie­res, entre el 50% y el 99%. Ana y David po­drían pre­gun­tar, por ejem­plo, ¿cuál es la fecha más tem­pra­na en que po­de­mos ju­bi­lar­nos con al menos un 75% de pro­ba­bi­li­dad de man­te­ner finan­cia­dos los gastos esen­cia­les? Fignis prueba cada can­di­da­to con el mismo con­jun­to de mer­ca­dos si­mu­la­dos y des­pués com­prue­ba el ga­na­dor con un con­jun­to nuevo.

La regla del 4% fue un ex­pe­ri­men­to in­ge­nio­so sobre un ju­bi­la­do es­ta­dou­ni­den­se ima­gi­na­rio, mien­tras que tu ju­bi­la­ción tiene una fecha de pen­sión, una fac­tu­ra fiscal, una car­te­ra, gastos que po­drías re­cor­tar y otros que no, y un ho­ri­zon­te propio. La regla sirve para ha­cer­se una idea del tamaño de la cifra, pero el plan que de verdad res­pon­de a la pre­gun­ta es el que se cons­tru­ye con tus pro­pios nú­me­ros.

Ponle precio a un año más de tra­ba­joMira cómo un año extra cambia a la vez el ahorro, el puente y la tasa de re­ti­ra­da. Pla­nifica el camino hasta tu ob­je­ti­voRe­la­cio­na tu cifra de ju­bi­la­ción con las apor­ta­cio­nes y los años ne­ce­sa­rios para al­can­zar­la.
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