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Independencia financiera

Tu cifra de FIRE probablemente está mal

Una cifra de FIRE puede darte un objetivo útil, pero un solo número oculta supuestos sobre gastos, impuestos, pensiones, inflación y el orden de las rentabilidades.

Tu cifra de FIRE probablemente está mal article illustration: Una cifra de FIRE puede darte un objetivo útil, pero un solo número oculta supuestos sobre gastos, impuestos, pensiones, inflación y el orden de las rentabilidades.

«Mi cifra de FIRE es de un millón de euros». Esa frase ofrece un punto de par­ti­da. To­da­vía ne­ce­si­tas la edad a la que quie­res dejar de tra­ba­jar, el gasto pre­vis­to, la fecha en que ter­mi­na la hi­po­te­ca, las pen­sio­nes fu­tu­ras y los im­pues­tos sobre las re­ti­ra­das.

Dos ho­ga­res pueden em­pe­zar con el mismo saldo y afron­tar flujos de caja muy dis­tin­tos du­ran­te los si­guien­tes 40 años.

Em­pie­za con el atajo de 25×

La regla co­no­ci­da sale del in­ver­so de una tasa de re­ti­ra­da del 4%:

Objetivo=Gasto anual cubierto por la cartera0.04=25×Gasto anual cubierto por la cartera\text{Objetivo} = \frac{\text{Gasto anual cubierto por la cartera}}{0.04} = 25 \times \text{Gasto anual cubierto por la cartera}
El atajo de 25×

Si tu car­te­ra debe apor­tar 40.000 € du­ran­te el primer año de ju­bi­la­ción, el atajo da un ob­je­ti­vo de un millón.

40.000 €Gasto cu­bier­to por la car­te­ra el primer año
4%Tasa de re­ti­ra­da ini­cial
1.000.000 €Ob­je­ti­vo de 25×

William Bengen es­tu­dió en 1994 una re­ti­ra­da ini­cial del 4% se­gui­da de ajus­tes por inflación con datos his­tó­ri­cos de ac­cio­nes, bonos e inflación de Es­ta­dos Unidos. Su mues­tra sos­tu­vo al menos 30 años en los pe­rio­dos ana­li­za­dos.[1] Cooley, Hub­bard y Walz es­tu­dia­ron en 1998 más tasas y car­te­ras, con ho­ri­zon­tes de 15 a 30 años y sin im­pues­tos ni costes de transac­ción.[2]

El atajo co­nec­ta el gasto anual con un ob­je­ti­vo claro. Úsalo para orien­tar­te y con­ser­va sus su­pues­tos a la vista.

Pon la cifra en una línea tem­po­ral

Tus gastos cam­bia­rán. La hi­po­te­ca puede ter­mi­nar, los viajes pueden au­men­tar al prin­ci­pio, los hijos pueden in­de­pen­di­zar­se y al­gu­nos costes lle­ga­rán en años con­cre­tos. Una pro­yec­ción per­mi­te asig­nar a cada pe­rio­do su propio gasto.

Los im­pues­tos crean otra di­fe­ren­cia. Si ne­ce­si­tas 40.000 € des­pués de im­pues­tos y apli­cas una tasa efec­ti­va del 15% a la re­ti­ra­da, la car­te­ra ten­dría que apor­tar apro­xi­ma­da­men­te 47.059 € antes de im­pues­tos.

Retirada bruta=€40,0001−0.15≈€47,059\text{Retirada bruta} = \frac{€40{,}000}{1 - 0.15} \approx €47{,}059
Re­ti­ra­da bruta sim­plificada

Los gastos irre­gu­la­res tam­bién ne­ce­si­tan fecha. Una re­for­ma de 12.000 € cada 12 años puede con­ver­tir­se en una re­ser­va anual de 1.000 €, o puedes co­lo­car el im­por­te com­ple­to en el año pre­vis­to. La se­gun­da opción mues­tra mejor su in­ter­ac­ción con una caída del mer­ca­do.

Las pen­sio­nes re­du­cen la carga de la car­te­ra cuando em­pie­zan. Ana puede ne­ce­si­tar 40.000 € de la car­te­ra entre los 50 y los 59 años. Des­pués, cuando ter­mi­na la hi­po­te­ca y recibe una pen­sión de 18.000 € a los 67, la car­te­ra cubre 10.000 € al año. Mul­ti­pli­car solo 10.000 € por 25 ignora el puente de 17 años. Mul­ti­pli­car solo 40.000 € por 25 ignora la pen­sión pos­te­rior.

Elige una unidad cohe­ren­te: euros de hoy con ren­ta­bi­li­da­des reales, o euros no­mi­na­les con inflación apli­ca­da a los flujos fu­tu­ros.

Prueba el orden de las ren­ta­bi­li­da­des

Una ren­ta­bi­li­dad media no llega de forma uni­for­me. Las re­ti­ra­das du­ran­te una caída obli­gan a vender ac­ti­vos que ya no par­ti­ci­pan en la re­cu­pe­ra­ción. Por eso debes probar los pri­me­ros cinco años por se­pa­ra­do.

Un plan que so­bre­vi­ve a una tra­yec­to­ria es­ta­ble del 5% puede fallar des­pués de una caída ini­cial aunque la media final se acer­que al 5%.

Con­vier­te el ob­je­ti­vo en un plan

  1. Estima el gasto de ju­bi­la­ción en euros de hoy y separa los costes re­cu­rren­tes de los gran­des gastos pun­tua­les.
  2. Añade hi­po­te­ca, al­qui­ler, mu­dan­zas y otros cam­bios de vi­vien­da con sus fechas.
  3. In­tro­du­ce pen­sio­nes, pres­ta­cio­nes, al­qui­le­res y tra­ba­jo pos­te­rior cuando co­mien­cen.
  4. Modela los im­pues­tos sobre los in­gre­sos y las re­ti­ra­das de tus cuen­tas.
  5. Elige un ho­ri­zon­te que encaje con tu edad.
  6. Compara una fecha tem­pra­na con fechas pos­te­rio­res y prueba ren­ta­bi­li­da­des des­fa­vo­ra­bles.

Fignis te per­mi­te cam­biar una hi­pó­te­sis cada vez y com­pa­rar las tra­yec­to­rias. Cons­tru­ye un caso base, mueve la fecha de ju­bi­la­ción o de la pen­sión y revisa el efecto sobre la car­te­ra.

Puedes con­ser­var el millón de euros como re­fe­ren­cia de pro­gre­so. Es­cri­be junto a él la edad de ju­bi­la­ción, la base del gasto, el método de re­ti­ra­da, las pen­sio­nes, los im­pues­tos y los es­ce­na­rios de ren­ta­bi­li­dad. Re­cal­cu­la cuando cambie cual­quie­ra de esos datos.

Cons­tru­ye el plan de IF com­ple­toCo­nec­ta tu ob­je­ti­vo con el ahorro, el cre­ci­mien­to de la car­te­ra y los años entre la in­de­pen­den­cia finan­cie­ra y los in­gre­sos pos­te­rio­res de ju­bi­la­ción. Exa­mi­na el su­pues­to de la tasa de re­ti­ra­daCom­prue­ba cómo cam­bian el ca­pi­tal ob­je­ti­vo y los ries­gos que asumes con tasas ini­cia­les del 3%, 4% y 5%.
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